Escuchar artículo

El Gobierno nacional oficializó, mediante el Decreto 1228/2026, una nueva prórroga en la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), junto con una modificación en los plazos para disponer de los recursos acumulados.

La normativa, publicada el 20 de octubre en el Boletín Oficial, establece dos cambios importantes:

Nueva fecha de implementación: el régimen comenzará a regir el 1 de diciembre de 2026, un mes después de lo previsto originalmente.

Mayor período de carencia: se amplía de 6 a 12 períodos mensuales completos y consecutivos el plazo durante el cual los empleadores no podrán utilizar los recursos del fondo. Este período se computará desde el mes en que se registre ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) la primera contribución efectiva.

De esta manera, para las empresas que comiencen a aportar en diciembre de 2026, los recursos podrán utilizarse, en principio, a partir de diciembre de 2027, una vez cumplido el período de carencia y bajo las condiciones previstas por el régimen.

Según explica el decreto, ambas modificaciones buscan otorgar más tiempo para completar las adecuaciones operativas y tecnológicas necesarias, además de permitir que los fondos acumulen un patrimonio inicial suficiente para atender futuras obligaciones laborales.

Con la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), las empresas deberán tomar una decisión que va más allá de cumplir con una obligación: elegir cómo se invertirán los recursos destinados a afrontar futuras desvinculaciones laborales.

Las administradoras, generalmente ofrecerán al menos dos alternativas de fondos, con distintas estrategias de inversión. Y aunque puede resultar tentador elegir aquella que proyecta un mayor rendimiento, hay una pregunta que debería hacerse primero cada empleador: ¿cómo es la dinámica laboral de mi empresa?

La rotación del personal, un factor clave

No todas las organizaciones tienen las mismas necesidades de liquidez ni los mismos horizontes de inversión. Una empresa con alta rotación de empleados, donde las desvinculaciones son relativamente frecuentes, probablemente necesite acceder a los recursos del FAL con mayor regularidad. En ese escenario, puede resultar más conveniente evaluar fondos que prioricen instrumentos de corto plazo y mayor liquidez.

Por el contrario, una empresa con una plantilla estable, donde los empleados permanecen durante muchos años, podría considerar estrategias de inversión de mayor plazo, dado que su necesidad de utilizar esos recursos puede ser menos frecuente. La diferencia está en alinear la estrategia de inversión con las necesidades reales de cada organización.

Una decisión que merece asesoramiento

Elegir un fondo FAL implica analizar el historial de rotación del personal, las posibles necesidades de liquidez, los plazos de inversión y la composición de cada alternativa. No se trata de elegir un fondo al azar, sino de comprender qué necesita cada empresa antes de tomar una decisión.

Carina Egea, CEO de Portfolio Finanzas.