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Darle un plato de leche a un gato es una escena clásica de la cultura popular, pero la ciencia demostró que se trata de un hábito perjudicial. La mayoría de los felinos adultos pierden la enzima necesaria para procesar la lactosa, lo que convierte a este lácteo en un desencadenante frecuente de malestares digestivos.

La leche comercial procesada resulta indigerible para la mayoría de las mascotas felinas adultas. — ShutterstockPor qué la leche no es ideal para tu gato

La imagen tradicional del felino lamiendo un cuenco con leche no contempla los cambios en la producción de los alimentos. Según detalló el biólogo y etólogo Dr. John Bradshaw en un informe divulgado por la BBC, la trampa radica en la composición actual del producto comercial.

A medida que crecen y se destetan, la mayoría de los gatos dejan de producir lactasa, la enzima encargada de descomponer los azúcares lácteos. Al ingerir este líquido pasteurizado, la sustancia no se absorbe en el intestino y fermenta, provocando cólicos, dolor abdominal y diarreas.

Qué alternativas seguras podés ofrecerle a tu mascota

Para mantener una hidratación adecuada y cuidar el bienestar del animal, los especialistas en mascotas aconsejan priorizar opciones simples e inocuas:

Agua fresca: debe estar siempre disponible en recipientes limpios, preferentemente alejados de la bandeja sanitaria.

Proteínas magras: en lugar de un tazón de lácteos, se puede premiar al animal con un trozo de pechuga de pollo cocida o una sardina sin sal.

Leche especial para felinos: si se busca mantener el premio, en veterinarias existen fórmulas deslactosadas enriquecidas, pensadas específicamente para su sistema digestivo.